Cómo vestir para una boda de noche: serás la invitada perfecta!!

Cómo vestir para una boda de noche: serás la invitada perfecta!!

Boda de noche, ¿vestido largo o corto? Descubre todos nuestros trucos imprescindibles que debes conocer para triunfar con tu look de invitada… ¡derrocharás estilo!

Una de las mayores dudas que genera una boda es el protocolo que se ha de seguir en cada una de ellas en cuanto a vestimenta. Este viene determinado, sobre todo, por el momento en que se celebra la boda, lo cual también afecta al estilismo. Y con respecto a esto siempre surgen las mismas dudas, ¿lucir vestidos de noche largos para la boda o mejor optar por uno corto? Para las celebraciones de noche existen diferentes reglas que para las bodas de día y vamos a ayudarte a resolverlas antes de que te vuelvas loca. Y aunque estas normas no escritas no siempre se siguen al pie de la letra, no está de más saberlas para transgredirlas con conocimiento de causa.

1. Boda de noche vestido largo o corto

Aunque la elección de un vestido de fiesta también depende de la época del año, en las bodas de noche suelen reinar los vestidos de fiesta largos. Sin embargo, el protocolo no dice que tenga que ser así, a pesar de lo que piensan muchas invitadas.  Los largos, según estos expertos, se reservan a madrinas y damas de honor, mientras que el resto de invitadas deberían optar por el corto. Depende de ti qué elegir.

Si optas por la opción del vestido corto, los colores oscuros te quedarán como un guante para un evento de estas características. Si prefieres el largo, el negro siempre ha sido un color ganador y, teniendo en cuenta la eliminación de la prohibición de ese tono en bodas, más aún. Sin embargo, puedes arriesgarte con muchos otros. Por ejemplo, otro de los colores estrella, y que triunfa por su atemporalidad y elegancia, es el rojo, perfecto para cualquier época del año y para cualquier tipo de mujer.

2. No olvidar el tipo de evento

Establecidas las normas del protocolo no escrito para bodas de noche, tienes que valorar cómo será la boda a la que estás invitada. Aunque existen bodas estándar, en la que los invitados siguen una línea similar sin apenas proponérselo (habrás ido a bodas familiares así desde que tienes memoria), las cosas empiezan a cambiar. La tradición no ha muerto, pero cada vez se llevan más los estilos concretos que implican un mayor o menor uso de los recursos. Para una boda boho, hippie, vintage, industrial o folk, no tiene mucho sentido que vayas vestida como a la ceremonia de los Oscar. Pero si el lugar, el estilo o la etiqueta sugieren elegancia, sí puedes apostar por el vestido de fiesta largo que encandilará a todos los asistentes.

3. Adaptarse al lugar de celebración

También es clave en la elección del vestido y tiene que ver con el estilo de la celebración. Teniendo en cuenta que cada vez se utilizan escenarios más peculiares para bodas, las alternativas son diferentes y las posibilidad mayores, dejando a un lado los looks de la vieja escuela. Porque, ¿qué llevar si la boda se celebra en una playa? Un vestido largo con taconazo no viene a cuento si hay arena y agua de por medio, por lo que el conjunto sería más corto, en colores más claros y con tejidos mucho más ligeros. Lo mismo ocurriría en contextos más rurales donde pueda haber barro o plantas donde se enganchen las telas del vestido. Con los zapatos ocurriría algo parecido y se buscaría la mayor comodidad posible.

Para fiestas en espacios más sofisticados y lujosos, como hoteles, fincas o palacios, el vestido de fiesta largo es la opción perfecta, acorde con el estilo que los novios hayan pensado para su boda. En esta ocasión, pues lucir un gran tacón si es tu ilusión.

4. Tener en cuenta la forma de tu cuerpo y el color

Después de unos cuantos años vistiéndote y asistiendo a bodas y eventos similares, seguro que te conoces a la perfección. Si no es así, consulta a profesionales, pero es importante saber qué te sienta mejor y qué vestidos resaltan las virtudes y, en la media de lo posible, esconde los puntos flacos, siempre y cuando sea esa tu intención.

Si eres de complexión muy delgada, el vestido ideal para ti ha de llevar un estampado que genere volumen y un aspecto más compacto. Además, un drapeado en la zona del pecho, si este no es muy abultado, te quedará genial para motivar un efecto especial en esa zona.

Con una forma de triángulo invertido, es decir, más ancha de hombros que de caderas, los vestidos de tirantes hasta la altura del cuello son perfectos para ti. Estos reducirán el espacio entre los hombros y, con una pieza de color claro, añadirán volumen a esa cadera más modesta.

Para el tipo de cuerpo rectángulo, más o menos igualado y con pocas curvas, son ideales los vestidos de tirantes para mujeres con poco pecho y de palabra de honor para las que tengan más talla. Además, si el vestido queda entallado a la cintura, la sensación curvilínea será mayor y te favorecerá mucho.

Para las mujeres con silueta oval, más anchas de caderas, lo mejor es un vestido oscuro que deje a un lado los brillos, con tirantes al cuello que permitan potenciar la zona de los hombros.

5. Color

En cuanto al color del vestido, depende mucho del tono y del tipo de la piel, así como del cabello. Las morenas triunfan con el rojo, pero también con los colores intensos en general, como los verdes, azules, granates y violetas. Si combinas melena morena con tez más oscura, prueba con la magia del nude, del turquesa, de los colores metalizados y de las tonalidades tierra.

En el caso de las rubias de piel clara, ninguna fallará con el rojo cereza, el azul cielo, los morados y los rosados al jugar con el contraste o con paletas de colores similares. Para las pelirrojas, que también suelen acompañarse de una tez más pálida, el verde y las tonalidades pastel son claves en su triunfo de cara a cualquier evento.

6. Zapatos

Siempre se ha dicho que los vestidos largos suelen estar acompañados de altos tacones, con el fin de mostrar el zapato y lucir el largo del vestido sin problemas. Y es una buena opción, pero no la única: la última moda es el uso de zapatos planos con este tipo de vestidos, ya sean cerrados o sandalias. Es una moda que ha nacido en París, uno de los lugares con más estilo del mundo, acompañando estilismos que huyen del exceso de preparación. Quizá por eso triunfa este zapato y se ha convertido en un referente del nuevo chic.

Intenta que el zapato no sea demasiado llamativo cuando el vestido intente llevarse el protagonismo con pedrerías, encajes o estampados. Si este no resalta en exceso y los complementos se llevan casi todos los aplausos, puedes acompañarlo con unos zapatos que llamen mucho más la atención.

 

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